viernes 11 de septiembre de 2009

Las Aguilas Humanas

Al Hotel de Tomás llegó un mail del periodista y escritor Cristian Alarcón:

Queridos amigos, queridas amigas:

Por fin, después de mucho trabajo previo –bajo la dirección técnica de Candelaria Schamun–, aquí el blog de crónicas que veníamos tramando. Es el comienzo, con tres historias de alumnos del taller de crónicas que coordino en Buenos Aires hace cinco años. Pronto y cada semana habrá más, algunas mías, y otras de complices de otros lares, para matizar tanta localidad. El inicio es un poco peronista –gran perfil de Martín Ale sobre Tula, el Bombo–, otro tanto policial –potente perfil del Gordo Valor, de Rodolfo Palacios–, para no despistar demasiado. Pero ya vienen los narcos, los freaks, y el glam que no deben faltar. Les dejo un abrazo enorme. Y entren, visiten la carpa de Las Aguilas Humanas, que siempre habrá algo nuevo en el aire de los nuevos cronistas latinoamericanos.

Cris.




En el blog, Alarcón explica: "Las Aguilas Humanas era un circo, una carpa enorme que se levantaba al lado del río Cocule, en La Unión, el pueblo en el que nací. Llegaba cada verano y se instalaba en la costanera para fascinación de los niños del lugar que llegábamos a mirar desde el puente, deslumbrados, los preparativos para la noche estelar. “Hoy va a llover, llegó el circo”, decía mi abuela cada vez que pasaban con los trailers y la trouppe frente a la casa, rumbo al centro. Por la noche, mientras los trapecistas volaban como águilas humanas por el aire, llovía. Este blog es el lugar en el que podrán encontrar los relatos escritos por los jóvenes cronistas del taller que coordino en Buenos Aires hace cinco años, los de algunos Nuevos Cronistas de Indias y los míos, que de vez en cuando todavía salen por ahí".

martes 4 de agosto de 2009

Consejos Magnum para jóvenes fotógrafos

Antes de que Alec Soth diera una conferencia y mostrara sus fotos en la Sociedad para la Educación Fotográfica de San Francisco, Estados Unidos, sospechó que le preguntarían si tenía consejos para los jóvenes fotógrafos. Así que se le ocurrió que sería bueno tener también algunos consejos de sus compañeros de la agencia Magnumphotos. Recibió 35 respuestas. Estas son algunas:

Abbas
Comprate un buen par de zapatos para caminar y… enamorate.



Alec Soth
Probá todo. Fotoperiodismo, modas, retratos, desnudos, lo que sea. No vas a saber qué clase de fotógrafo sos hasta que lo pruebes. Divertirse es importante. Te tiene que gustar el proceso y el tema. Si estás aburrido o descontento con tu tema, se va a notar en tus fotos. Si sentís que querés sacar fotos de gatitos, sacá fotos de gatitos.



Alex Majoli
Aconsejaría leer mucha literatura y mirar lo menos posible a otros fotógrafos. Trabajá todos los días aunque no tengas ningún encargo o dinero, trabajá, trabajá, trabajá con disciplina para vos mismo y no para los editores o los premios. Y también colaborá con gente, no nercesariamente fotógrafos, sino gente que admires. ¡La palabra clave para aprender es participación!



Alex Webb
Sacá fotos porque amás hacerlo, porque necesariamente tenés que hacerlo, porque la principal recompensa va a ser hacerlo. Las otras recompensas –el reconocimiento, el dinero– vienen tan poco y son tan efímeras. Sin dudas, hay muchas formas de ganarse la vida de una manera más fácil en esta sociedad. Tomá a la fotografía como una pasión, no como una carrera.



Carl De Keyzer
Dale a la fotografía todo lo que tengas por lo menos durante cinco años y después decidí se tenés lo que hace falta. Muchos grandes talentos abandonaron al comienzo. El gran agujero negro que acecha después de los años cómodos de estudio es el primer asesino de los futuros talentos.



Christopher Anderson
Olvidate de la profesión de ser fotógrafo. Primero hay que ser fotógrafo y quizá después venga la profesión. No te apures en pagar el alquiler con tu cámara. Hacé las fotos que debas hacer y quizá eso te lleve a tener una carrera. Pero si tratás de hacer una carrera primero, vas a hacer fotos de mierda que no te van a importar.



Chris Steele-Perkins
1)Nunca pienses que la fotografía es fácil. Es como la poesía. Es lo suficientemente fácil como para hacer unas pocas rimas, pero eso no es un buen poema.
2)Estudiá fotografía, mirá a la gente que tuvo logros, pero aprendé de ellos, no los imites.
3)Fotografiá lo que realmente te interesa, no lo que te parece que tenés que hacer.
4)Hay que ser abierto a las críticas: pueden ayudarte de verdad, pero mantenete en el centro de tus valores.
5)El estudio y la teoría son útiles pero aprendés más haciendo. Sacá fotos, muchas, decepciónate por lo que sacaste, sacá más, afilá tus habilidades y salí al mundo a interactuar.



Constantine Manos
Tratá de no hacer fotos que simplemente muestren lo que se ve. De acuerdo a la manera en que ponés los elementos de la imagen en el marco de la foto nos tiene que mostrar algo que nunca vimos y que no veremos de nuevo. Y acordate que capturar el momento hace de la imagen aún más única en la línea de tiempo. Sacar buenas fotos es fácil. Sacar muy buenas fotos es difícil. Hacer grandes fotos es casi imposible.



David Hurn
No te hagas fotógrafo a menos que tengas que hacerlo. Si te convertís en fotógrafo vas a caminar mucho, así que comprate un buen par de zapatos.



Dennis Stock
Los fotógrafos jóvenes deberían aprender bien el oficio y no esperar que sacar fotos va a ser una forma constante de ganarse la vida. Pero deberían seguir su felicidad. Encontrá tiempo para alcanzar los temas que te preocupan, sean grandes o pequeños. Por encima de todo, cuando dispares hacé una imagen articulada.



Eli Reed
Pará de pensar en las teorías cuando tenés la cámara en la mano y no pienses demasiado la imagen. Perdé el ego y dejá que la fotografía te encuentre. Observá cómo se mueve la vida como un río alrededor tuyo y date cuenta de que las imágenes que sacás pueden convertirse en parte de la historia colectiva del tiempo en el que estás viviendo.



Harry Gruyaert
Tenés que ser vos mismo, no le copies a nadie.



John Vink
No dejes de cuestionarte (eso te va a hacer menos arrogante). Empujá, empujá, escarbá, cavá… empujá más y pará cuando no lo disfrutes más. Pero sobre todo respetá a quienes estás fotografiando.



Mikhael Subotzky
Mantenete en un proyecto un largo tiempo. Y mantenete a travéz de varios niveles de aprendizaje, aún si pudieras sentir que el trabajo está terminado. Es la única manera de atravesar algunas lecciones vitales que se necesitan aprender respecto a contar historias y a cómo combinar imágenes.



Patrick Zachmann
Andá a exhibiciones, a ver libros y tratá de hacer un proyecto personal en el que sientas que tenés un acercamiento único al tema porque estás cerca y necesitás expresarlo y entenderlo.



Peter Marlow
Tenés que ser vos mismo, levantate temprano y no te esfuerces demasiado, que cualquier cosa que esté tratando de salir saldrá eventualmente sin esfuerzo. Aprendé a confiar en tus instintos y no pienses demasiado en lo que dirán los otros o en el proceso de fotografiar. Trabajá duro pero disfrutálo.



Steve McCurry
Si querés ser fotógrafo tenés que sacar fotos. Si mirás los trabajos de los fotógrafos que admirás, vas a ver que encontraron un lugar o temas particulares, se metieron hasta el fondo y sacaron algo especial. Eso requiere mucha dedicación, pasión y trabajo.



Susan Meiselas
Mirá profundamente, seguí tus instintos y confiá en tu curiosidad.



Thomas Hoepker
Evitá las escuelas de fotografía y los cursos. La mayoría te van a dar ideas pretenciosas y te van a torcer la mente en una sola dirección. Encontrá tu manera de fotografiar, nadie te va a pedir después el diploma. Visitá todos los museos que puedas. Las imágenes que veas te van a acompañar el resto de tu vida. Te van a ayudar a descubrir buenas fotos en la vida real. Suprimí cualquier ambición tonta de convertirte en un gran artista. Ser un buen fotógrafo es lo suficientemente difícil.



El resto de los consejos, acá.

miércoles 22 de julio de 2009

El hombre sin cabeza



"A causa de mis pesquisas sobre poder y crimen he sido secuestrado, golpeado, terminé en el hospital y salvé la vida. Mi correo postal y el electrónico están intervenidos. Vivo bajo acoso continuo. He sufrido amenazas de muerte. Pero he tenido suerte: muchos de mis compañeros no la tuvieron", contó en una entrevista Sergio González Rodríguez, autor de El hombre sin cabeza (Ed. Anagrama).

Allí, González Rodríguez hace "una pesquisa insólita y un tejido narrativo de múltiples resonancias culturales y políticas sobre el clímax de la violencia en el mundo contemporáneo: las decapitaciones que realizan los sicarios del tráfico de drogas en México, o los fundamentalistas musulmanes, ambas difundidas por internet u otros medios, donde el acto de decapitar representa la pérdida de la razón en su sentido más extenso. El autor estudia también los fenómenos de la brujería y los sacrificios humanos vinculados a los traficantes de drogas, el uso de los cuerpos de las víctimas con mensajes crueles de gran alcance. Y la emergencia de un culto criminal como el de la Santa Muerte. Una crónica que presenta incluso el testimonio de un sicario y cortador de cabezas, y entrelaza la perspectiva del propio narrador a través de su refinada alternancia de la crónica, el ensayo y los apuntes autobiográficos", explica Anagrama.

Ahora, las palabras del decapitador, un asesino profesional que pactó un encuentro con el periodista mejicano: "Primero me tomo cuatro o cinco tequilas antes de actuar, porque no sé si vamos a encontrar al candidato y ejecutarlo. Llegado el momento, con o sin testigos del grupo, todavía calentito el cuerpo, lo pongo boca abajo, en el borde de un sillón o silla, y le dejo caer el machete, siempre con las dos manos para tener fuerza y que no me rebote el golpe con el hueso de la columna. Después meto la cabeza en una toalla, o con las ropas del muerto la envuelvo para que le salga toda la sangre, porque me enseñaron que las venas del cuello están cargadas de sangre...".

En los últimos dos años, en México hubo más de siete mil muertes violentas, hay 500 mil personas en ese país dedicadas a tiempo completo al tráfico de drogas; existe allí un mercado de 15 millones de armas, la mitad de ellas ilegales; el cincuenta por ciento de su territorio está bajo control del narcotráfico, que recauda entre 10 y 25 mil millones de dólares al año. Nunca hubo en México más hechos mafiosos que en 2008: 17 secuestros por día y 5.200 ejecuciones, de las cuales 170 terminaron en decapitación. A pesar de estos datos, no solemos percibir que México está en guerra.

miércoles 24 de junio de 2009

La foto del camión



Robamos íntegro el post que el compañero Sergio Carreras puso en su blog, Un periodista dice:

"Hace más de un año que tengo esta foto como fondo de escritorio en la pantalla del diario. Apenas la vi en Internet la descargué. No sabía quién era el fotógrafo, a cuál región del mundo pertenecía la imagen ni de qué época era. No es una gran fotografía, técnicamente hablando. Es un registro referencial. No se destaca por su ángulo ni por su riqueza de planos, por decir algo. Tampoco es la gran foto de denuncia, la foto conmovedora que nos refriega en la cara la miseria, el hambre, los millones de personas condenadas a vivir mal y morir rápido en tierras africanas. La foto tiene el valor del haber estado ahí, parado en el desierto cuando pasó ese camión cargado hasta la exageración. Ver la aparición y hacer clic. Eso es lo que después cuenta. Los que van en el camión son todos hombres, todos negros, van casi todos enturbantados y vestidos a la occidental. Algunos miran hacia el fotógrafo. Sonríen, como concientes de esa situación imposible, de ser un centenar de navegantes beduinos sobre un solo y gigante camello metálico. ¿Son desplazados rumbo a un campo de refugiados? ¿Dónde están sus mujeres y sus hijos y sus padres? Porque son, también, todos de una edad media, pareja. ¿Son soldados? ¿Adónde van con frazadas y colchones? Los bultos azules, cilíndricos en su mayoría, son recipientes con agua, lo último a abandonar si por alguna circunstancia del viaje debieran comenzar a arrojar lastre. Algunos recipientes están envueltos con telas blancas, como de sacos de harina, y llevan escrito los nombres de sus dueños. ¿Están abandonando para siempre los lugares donde nacieron e hicieron sus vidas? ¿Escapan del manotazo seguro y mortal de la guerra, de la sed, de la falta de comida, de una epidemia? Las expresiones de los rostros no parecen tan dramáticas. Después de verla por varias semanas alcancé a entender qué me llamó la atención de la foto. El camión con su montaña de bultos coronada por ese centenar de hombres es una obra escultórica. Es una construcción espontánea y artística. Una performance involuntaria, si se quiere. Como cuando encendemos velas y, sin que intervengamos, la cera restante culmina una obra plástica extraña, inesperada y llamativa. O como cuando, al final de un viaje, el parabrisas del auto es una tela manchada con explosiones de insectos y polen de mariposas, listo para montarlo en una exposición. Pero, como toda obra artística, además de que como tal sólo existe en mi ojo, esta fotografía prodiga una esquina inquietante. Un mensaje perturbador. Primero, el peligro de que la foto valga más que la realidad que muestra. Dicho de otra manera, que resalte más como salvapantalla en cómodos escritorios del mundo cómodo que como captura de una situación urgente que continúa mientras leemos esto. Porque ese camión siguió viaje y luego hizo otros viajes más, y esa gente no existió solamente para que alguien pasara por ahí y tomara una foto. Estoy hablando, por si no se entiende, del compromiso que cabe esperar de cada uno de nosotros como integrantes de la misma especie de los que van arriba del camión, de ese promontorio de músculos, dentaduras y calaveras, hacia un destino que no se vislumbra confortable. Mi preocupación, me di cuenta, no era la fotografía sino el modo en que sería percibida. La imagen, cada vez que la veo, me recuerda a la hormiga que somos. Me hace viajar por unos segundos hacia metáforas sobre granos de arena insignificantes extraviados en playas galácticas infinitas, me proyecta a Carl Sagan hablando sobre cómo devenimos del polvo estelar, me interna en uno de esos documentales tipo National Geographic sobre imperceptibles insectos que nacen y mueren por millones en menos de lo que dura un parpadeo. Un arca sin profetas, reserva de nada, exquisito bocado para la garganta del diluvio. La foto me ratifica en mi materialidad, en cierta fatalidad romántica que suele quedar tan bien en las conversaciones a las cuatro de la mañana y en las discusiones que duran lo mismo que el contenido de las botellas, pero que siento tan real como una patada en los riñones. Hace unos días vi que unos amigos en Facebook habían usado esta misma foto para hacer una broma. Colocaron nombres de sus conocidos sobre cada negro del camión y luego la enviaron a todos por mail. Para reírse. Sí somos hormigas. Valemos poco, no nos importa si 500 metros más adelante del clic del fotógrafo el camión saltó por el aire en un campo minado y no hubo sobrevivientes, si lo alcanzó el misil de una guerra cercana y estúpida, si lo tragaron las arenas, si se lo comió un cocodrilo mitológico, si todos sus vanos sobrevivientes saltaron a una patera que naufragó al día siguiente sin alcanzar a sospechar la costa europea. Al mismo tiempo, no puedo sacarme una ilusión de la cabeza. El camión que avanza hacia la zurda, peleándole a la duna con su góndola llena de packaging con tapizado humano, es un imagen vital, voluntariosa, porfiada. Como que uno se imagina que en el cuadro siguiente la película nos reserva alguna postal de futuro. La fotografía es del francés Roberto Neumiller y es la número 70 de su exposición SOS Sahel, sobre tristes y creíbles historias de esa franja del norte africano que agrieta los territorios de Nigeria, Mauritania, Malí, Senegal y Burkina Faso, al sur del Sahara. Yo sé que el camión sigue yirando por ahí. Puedo sentir su motor vibrando en la pantalla".

jueves 11 de junio de 2009

Casa



Este es el trailer de Home, el documental sobre la Tierra de Yann Arthus-Bertrand y Luc Besson, narrado por la actriz Salma Hayek, que se estrenó completo en YouTube en más de 50 países. Por unos días más se la puede ver en español, acá.

viernes 5 de junio de 2009

Un hombre, una imagen



La vejez es acordarse del momento en que sucedieron los hechos que ahora son historia. O, si prefieren, lo llamaremos madurez, pero da más o menos lo mismo: hoy se cumplen veinte años –veinte años– del día en que aquel hombre se convirtió en un símbolo.

La escena en el televisor era tan simple, tan despojada, tan perfecta, que parecía una puesta: solemos creer que la realidad nunca se muestra tan prolija. En la plaza de Tiananmen, Pekín, China, un hombre flaco con su camisa blanca, su pantalón negro y dos bolsitas de plástico en la mano se paraba delante de una columna de tanques y la frenaba con la fuerza de su presencia enclenque.

La revuelta de los pekineses ya llevaba semanas. Había empezado el 15 de abril, cuando la muerte –atribuida a un infarto– de Hu Yaobang, ex secretario general del Partido Comunista que proponía la apertura política, provocó manifestaciones estudiantiles. Durante varios días los actos en Tiananmen se sucedieron; los jefes del Partido no se ponían de acuerdo sobre la respuesta y reprimieron con cariño. Hubo más marchas, huelgas de hambre, manifestaciones, y miles y miles de ciudadanos muy diversos se prendieron. El movimiento no eran sólo los estudiantes de Tiananmen, y los estudiantes de Tiananmen no eran, como cierta prensa quiso suponer, procapitalistas. Hay filmaciones que los muestran cantando la Internacional; también tocaban rocanrol, discutían, discurseaban, se besaban, comían, se hacían promesas graves. El 15 de mayo, la visita de Mijail Gorbachov, último líder soviético, provocó más manifestaciones y aumentó la atención de la prensa mundial. El movimiento se extendía a muchas ciudades del país: había millones de personas en la calle. El 19 de mayo el secretario general Zhao Ziyang fue a Tiananmen a pedir a los estudiantes que depusieran su actitud: se mostró tolerante, les dijo que no habría represalias –y al otro día lo destituyeron. Aquella noche Deng Ziaoping, ya convertido en el nuevo hombre fuerte del Partido, decretó la ley marcial y mandó el ejército a recuperar Pekín.

No funcionó. Durante casi una semana, miles de soldados fueron neutralizados por sus compatriotas en situación de calle: los rodeaban, les hablaban, los convencían de no actuar contra ellos –y, al fin, sus jefes decidieron retirarlos. Los pekineses creyeron que estaban ganando. Hasta que, el 3 de junio, unidades de asalto con tanques y armas pesadas entraron a la ciudad y la tomaron a sangre y fuego.

La masacre duró dos días y se extendió por todo Pekín. En las primeras horas del domingo 4 los militares recuperaron el control del último foco, la gran plaza de Tiananmen: hacia las 4 de la mañana se apagaron todas las luces y sonaron las ametralladoras. Periodistas presentes contarían, más tarde, que en medio de la sangre había personas que les pedían que filmaran, que fotografiaran para que el mundo alguna vez lo viera. Nunca se sabrá cuántas fueron las víctimas: en un primer momento la Cruz Roja habló de 2.600 muertos, pero las autoridades chinas lo desmintieron enseguida –y nunca más.

En la mañana del 5 de junio el ejército controlaba la situación. Por eso, la escena fue más extraña todavía. Una columna de tanques entraba en la plaza por la avenida de la Paz Eterna cuando el hombre flaco se cruzó en su camino. El hombre, con sus dos bolsitas de las compras, no parecía preparado para hacer lo que hacía: era, más bien, arriesgarían después los comentaristas, alguien que pasaba por ahí –quizás estaba yendo a trabajar, quizás a la verdulería– y no pudo soportar lo que sucedía.

El primer tanque trató de doblar para seguir por un costado; el hombre se corrió y volvió a ponérsele delante; parecía que el tanque le pasaría por encima pero no: ahora ya sabemos, pero aquella primera vez todo era inverosímil. Aquel tanque paró y hubo un momento –eterno– de quietud. Cuentan los testigos que los tanques apagaron sus motores y el silencio fue ensordecedor. Después el hombre se trepó al tanque, como para hablar con el tanquista, y después se bajó. Enseguida aparecieron otros tres hombres –uno llevaba una bicicleta– que lo agarraron por los hombros y se lo llevaron: lo sacaron de cuadro y desaparecieron de la historia.

Refugiados en un hotel cercano, un cameraman y cuatro fotógrafos convirtieron la escena en un símbolo. Uno de los fotógrafos, Charles Cole, de Newsweek, contaría después que no podía creer lo que veía y que pensó que no debía perdérselo: “Este hombre está dando su vida para que todos lo vean; yo tengo la obligación de registrarlo”, se dijo, e hizo las fotos que tuvo que esconder en la cisterna del inodoro para que no las encontraran los policías que llegaron a su habitación diez minutos más tarde.

El resto del texto de Martín Caparrós , acá.

jueves 4 de junio de 2009

Tres años de Viajes a la guerra



Así se presenta Hernán Zin, argentino, periodista: "Desde hace 15 años me dedico a recorrer compulsivamente el mundo. He rodado documentales, he escrito libros y reportajes desde unos cuarenta países de África, Asia y América Latina. He colaborado con medios como Rolling Stone, El Mundo, La Voz de Galicia, La Nación, Cadena Ser, RNE, BBC... Ahora me he puesto el casco y las botas para sumergirme en la guerra. Un viaje que comencé en junio de 2006 y que me ha llevado ya a Afganistán, Sudán, Uganda, Israel, Palestina, Líbano, Argelia, Ruanda, Congo, Sudáfrica, India, Etiopía, Nicaragua, Kenia, las favelas de Río de Janeiro... De este blog sale mi último libro: Llueve sobre Gaza".

lunes 1 de junio de 2009

Visa pour l’Image


Visa pour l’Image es el mayor festival internacional de fotoperiodismo; se celebra cada año en Perpiñán, Francia, y el año pasado cumplió su vigésimo aniversario con la asistencia de más de tres mil fotógrafos.

"Hace 20 años quienes mandaban en las publicaciones eran periodistas y ahora quienes mandan son banqueros ¡Y quieren hacer dinero! Es algo que no tiene nada que ver con el fotoperiodismo o el periodismo en general. Es un problema a nivel internacional. En Perpiñán se puede ver que muchos fotoperiodistas siguen cubriendo las noticias incluso aunque los medios no se las publiquen. Tenemos cada vez más buenas fotos, pero los medios las publican cada vez menos, aunque parezca una paradoja" aseguró Jean-François Leroy (París, 1952) fundador del festival.

Perpignan es una pequeña ciudad de 20 mil habitantes que fue elegida para iniciar este festival por las facilidades que el alcalde de aquel entonces brindaba para realizar actividades culturales. Desde ese momento, se han realizado más de 600 exposiciones, 120 veladas de proyección, y se instituyeron seis premios internacionales patrocinados por algunos de los más de 50 sponsors que se suman cada año a la organización y la difusión mundial del festival.



"A la gente le interesa el fotoperiodismo porque quiere ver el mundo real –argumenta Leroy–. Cada vez más publicaciones piensan que a la gente no le interesan las noticias, que sólo le interesan las noticias de la prensa rosa. Visa pour l'Image es la prueba de que no es cierto. A la gente realmente le interesa comprender el mundo real", le preguntó el diario español La Vanguardia.

LV: -¿Qué buscan cuando eligen la foto ganadora del premio Visa d'Or?

JFL: -Buscamos una foto con un significado real y profundo, que es algo mucho más interesante que una foto bonita.

LV: -¿Hay algún secreto para tomar una foto así?

JFL: -Si alguien me dice que quiere ser fotoperiodista, lo único que le puedo responder es buena suerte.

LV: -¿Ningún otro consejo?

JFL: -No puedo dar consejos. Convertirse en fotoperiodista es tan difícil incluso para las personas con talento... El trabajo en este campo es tan difícil que nunca daré ningún consejo. A quien me pide consejo sólo puedo decirle "vale, podrías ser un buen fotógrafo si tienes compromiso". Los fotógrafos necesitan estar muy comprometidos para convertirse en auténticos fotoperiodistas.



Acá, la primera parte de una entrevista filmada a Leroy. Y acá, la segunda.

viernes 29 de mayo de 2009

The year of living dangerously


El Año en que vivimos peligrosamente transcurre en la Indonesia de Sukarno. 1965. A Yakarta llega el periodista Guy Hamilton como corresponsal de la ABS. Para informar sobre el inestable panorama político se apoyará en un fotógrafo local, el pequeño Billy Kwan.

Pero aparece Jill Bryant y Hamilton se enamora. Además, habrá un golpe de Estado que pondrá patas arribas al país y en peligro a los occidentales, por lo que Hamilton tendrá que decidir entre seguir con su trabajo o escapar y salvar su vida.

Acá, un pequeño diálogo:

Billy Kwan: La gente preguntaba, ¿qué debemos hacer entonces?
Guy Hamilton: ¿Cómo dices?
BK: Es de Lucas, capítulo 3 versículo 10. ¿Qué debemos hacer entonces? Tolstoi se hizo la misma pregunta. Escribió un libro con ese título. Estaba tan preocupado por la pobreza de Moscú, que una noche entró al barrio más pobre y les dió todo su dinero. Usted podría hacer lo mismo. Cinco dólares serían una fortuna para esta gente.
GH: No va a solucionar nada. Sería una gota en el océano.
BK: Esa es la misma conclusión a que llegó Tolstoi. Yo no estoy de acuerdo.
GH: ¿Cúal es la solución?
BK: Opino de que no se debe pensar en el gran problema. Debe hacerse lo que se pueda por la miseria que se tiene delante. Sumar la luz propia a toda la luz.
GH: …
BK: Piensa que es ingenuo ¿no?
GH: Si.
BK: Muchos periodistas piensan lo mismo.
GH: No podemos darnos el lujo de entrometernos.
BK: Típica respuesta de un periodista… Buena suerte para mañana, la va a necesitar, vaya a casa y trate de dormir.

jueves 7 de mayo de 2009

Muerte silenciosa a 300 por hora


Ruanda conmemora por estos días su mayor tragedia nacional: el genocidio que entre abril y julio de 1994 acabó con la vida de 800 mil tutsis. En sólo 100 días, a una velocidad alucinada, integrantes de la etnia hutu acabaron con el 20 por ciento de la población, a un ritmo de ocho mil muertos por día, 333 por hora, cinco por minuto. Esto, ante la mirada imperturbable de la comunidad internacional.

La matanza comenzó el 7 de abril de 1994, un día después de que el avión en el que viajaban el presidente de Ruanda, Juvenal Habyarimana –de la etnia hutu– y el de Burundi, Ciprian Ntayamira, fuera derribado por un misil cuando aterrizaba en Kigali. A partir de ahí comenzó una matanza sistemática de hombres, mujeres, viejos y niños, en la mayoría de los casos únicamente por pertenecer a un grupo étnico determinado. La Tierra de las Mil Colinas, como se conoce a Ruanda, se convirtió en una inmensa fosa común con más de 200 mil huérfanos y viudas.

El asesinato del presidente ruandés fue la chispa que encendió un conflicto latente que, según aseguró el gran Ryszard Kapuscinski, “no es étnico, racial ni tribal”. El periodista polaco, que fue corresponsal en África durante décadas, relató que “los primeros síntomas de un conflicto enconado aparecieron en los años 60, cuando África, recién salida del colonialismo, conoció el comienzo de la gran explosión demográfica”.

Kapuscinsky, testigo de la independencia africana, explicó: “Los tutsis eran, de siempre, los propietarios de grandes rebaños, los aristócratas, mientras que los hutus eran labradores, los pobres, los campecinos. La región de los Grandes Lagos es la parte de África más densamente poblada. Allí lo esencial es la tierra, y el conflicto entre los tutsis ganaderos y los hutus labradores es un conflicto por la tierra, porque de ella depende la subsistencia de la casta”. Y agregó: “Es una estructura social más similar a la de la India que a la que enfrenta a distintas etnias en diferentes partes del mundo; por ejemplo, en la ex Yugoslavia”.

Jean Hatzfeld, corresponsal del diario Libération, escribió su libro Una temporada de machetes a partir de las entrevistas que realizó con una decena de asesinos en la cárcel de Rilima, Ruanda.

Elie, uno de los asesinos, explicó: "Durante los primeros días aquellos de nosotros que tenían práctica en matar pollos, y sobre todo cabras, jugaban con ventaja. Pero después todos nos acostumbramos a la nueva actividad y aprendimos cómo recuperar el retraso que llevábamos. El trabajo nos guiaba los brazos".

En julio de 1994 terminó el genocidio de tutsis, pero no la muerte. Luego vino la ofensiva del Frente Patriótico Ruandés, una guerrilla formada mayoritariamente por tutsis, que llegó hasta Kigali desde Uganda en pocas semanas. Dos millones de hutus, incluidos los que habían participado en el genocidio tutsi, huyeron a diferentes países limítrofes, sobre todo a Zaire (hoy República Democrática del Congo) a través de su frontera de Goma.

Allí, en 10 días, una epidemia de cólera mató a 30 mil hutus. Un experimentado periodista español que estuvo ahí contó: “He visto morir a mucha gente, pero nunca con tanta calma como en Goma. Aquellos pequeños no se quejaban. Agonizaban de forma ordenada. Como si no quisieran molestar”. Las fosas comunes todavía están ahí, sin que nadie se haya tomado el trabajo de identificar a los muertos. En silencio.

Los responsables de las Naciones Unidas durante el genocidio, Kofi Annan y Boutros Boutros Ghali, ignoraron sistemáticamente las advertencias y peticiones de Romeo Dalladier, el general canadiense que estaba al mando de los cascos azules en Ruanda y que buscaba evitar la tragedia. Tres años después, Dalladier ignoró los consejos de sus ex jefes y se preguntó en televisión: “¿A quién demonios le importaba Ruanda? ¿Cuántos se acuerdan todavía del genocidio ruandés? ¿Quién llegó a captar que se asesinó, hirió y desplazó a más personas en tres meses y medio que en toda la campaña de Yugoslavia?”.

Lo que sucedió en tres meses en Ruanda hace 15 años está repitiéndose en Darfur, Sudán, desde 2002 en cámara lenta, sin tantos testigos, en medio del mismo silencio.

Y el mundo sigue imperturbable.

Fantasmas de Ruanda


En este excelente documental de Frontline, los protagonistas cuentan su historia y se explica cómo fue que nadie detuvo la marcha hacia una de las mayores tragedias de la Historia.

Acá está la segunda parte, la tercera, cuarta, quinta, sexta, séptima, octava, novena, décima, undécima y la última.

Por aquellos días, Argentina navegaba en la convertibilidad y se estremecía con el doping positivo de Diego Maradona en el Mundial de Estados Unidos.

Una luna


"Una luna es el diario de un viaje acelerado, enloquecido, un hiperviaje: un mes de saltos entre Kishinau y Monrovia, Amsterdam y Lusaka, Pittsburgh y París, Madrid, Barcelona y Johannesburgo, en el que Martín Caparrós, enviado por una agencia de Naciones Unidas, se encuentra con jóvenes migrantes de muy diversas clases: mujeres traficadas, refugiados de guerra, polizones de pateras, niños soldados, víctimas del sida, pandilleros deportados, trabajadores, estudiantes, toda esa enorme población actual que, de un modo u otro, busca lugares nuevos para intentar vidas distintas. Las migraciones, el drama del destierro, los abismos entre primer y tercer mundo, el lugar de las mujeres, los límites del hombre, las nuevas formas de viajar y las posibles formas de contarlo son algunos de los temas de este libro, que no esquiva –tampoco– la reflexión autobiográfica”, dice la contratapa de Una luna.
Lo que no dice es que, antes de ser un libro, Una luna fue un cotillón: hace dos años, cuando estaba por cumplir 50, Martín Caparrós hizo una edición personal de 222 ejemplares –sin título, sin copyright, sin precio– de este raro viaje desquiciado, y lo regaló a sus amigos, enemigos cercanos y parientes para su cumpleaños. Tiempo después, su editor lo convenció de que debía convertirlo en un libro, hacerlo público; este mes, Una luna aparece, corregido y aumentado, en Anagrama.

Acá, parte del libro que salió en forma de notas para el diario Crítica y una pequeña entrevista al autor. Acá, otra entrevita radial.

jueves 16 de abril de 2009

Del blog al papel



El periodista portátil Juan Pablo Meneses va a sacar un libro en el que recopila las mejores historias del blog que escribió hace tres años en Clarín.com. Allí se metía con los mitos argentinos, con la mirada de un chileno aporteñado. Además, los comentaristas dejaron su versión del Che, el tango, los taxis, Maradona, la educación, el psicoanálisis, Evita, la Patagonia y los inmigrantes. En la contratapa se lee: “Ahora en libro, Crónicas argentinas se puede leer como la historia de un país que vive enfrentado a sus mitos. Una crónica escrita en tiempo real, entre Meneses y los comentaristas anónimos”.

También, este libro reflexiona sobre el significado de los comentarios en la red. Para eso Meneses fue a buscar a quienes aportan, discuten, insultan y se analizan en su blog y charló cara a cara con ellos, los de siempre, los comentaristas anónimos.

Vía Leandro Zanoni

miércoles 8 de abril de 2009

Seis mil millones de otros



Cinco mil entrevistas, 70 países, 4500 horas de entrevistas, seis directores. Miles de testimonios de personas en todo el planeta: distintos países, diferentes culturas, distintas lenguas y un tema en común: la familia, el miedo, el amor, el dinero, la discriminación, la infancia, la felicidad.

¿Cuáles son los miedos más terribles que atenazan al mundo? ¿Es igual el amor en Siberia, el Amazonas, Pekín y París? ¿Qué forma insospechada toma la discriminación? ¿Cuál es la idea de felicidad que anhelan en diferentes continentes? El fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand cobró fama mundial a comienzos de la década con su proyecto de fotografiar la Tierra desde el cielo. Pero su nuevo proyecto, imaginado durante uno de esos infinitos aterrizajes que lo llevaron a mezclarse con personas de culturas desconocidas para él, ya no se ocupa sólo de la belleza del planeta sino de los motivos que tenemos los humanos para preservarla. Seis mil millones de otros aspira a recolectar respuestas a preguntas básicas pero esenciales de la mayor cantidad de seres humanos posible. Muchas de ellas ya están saliendo por el canal Encuentro.

Por Mariana Enriquez

miércoles 1 de abril de 2009

Murió Alfonsín


Vía Vero Corzo.

70 años


Hoy se cumplen 70 años del fin oficial de la Guerra Civil española, iniciada con un golpe de Estado fallido contra el Gobierno de la República. "Durante 871 días, Madrid sufrió un cerco ininterrumpido, con numerosos bombardeos artilleros y aéreos a base de proyectiles de hasta 250 kilos que causaron, algunos días, hasta 500 muertos". Así lo explica Lucas Sansón, de 87 años, condecorado por sus 300 servicios como camillero de la Cruz Roja. El 27 de marzo escuchó tres cañonazos que indicaban que los republicanos se rendían. Así que al día siguiente Lucas, con 17 años, vio avanzar a las tropas franquistas, "con las medias muy blancas, en perfecta formación", recuerda.

Para recordar este hecho, nada mejor que las fotos de Robert Capa o el excelente documental de Frédéric Rossif, Morir en Madrid:

martes 24 de marzo de 2009

Ojo argentino, premiado



Las imágenes del fotógrafo argentino Walter Astrada sobre la violencia pos electoral en Kenia fueron elegidas por el World Press Photo como la mejor serie en la categoría de noticias de tapa.



Acá y acá , Astrada cuenta cómo empezó, de qué le sirvió su paso por La Nación, qué papel juega la violencia en su trabajo, cuáles son sus temas y las imágenes que no le quisieron publicar.

viernes 20 de marzo de 2009

Fotógrafo desconocido, fotografiado famoso

Del otro lado de los fotógrafos de renombre están los fotógrafos de mugshots. Esas imágenes de detenidos por la policía solo saltan a las páginas de los medios cuando el que cometió el delito es famoso. The Smoking Gun hace una lista de las celebridades y, cada semana, también exhibe las fotos de los desconocidos que pasaron por la cámara de la policía.

Allí se pueden ver a Jimi Hendrix arrestado en el aeropuerto de Toronto en 1969 después de que encontraran heroína y hashish en su valija; a David Bowie en Nueva York en 1976 por posesión de marihuana; a Bill Gates en Nuevo Méjico en 1977 por violar las normas de tránsito; a Frank Sinatra en Nueva Jersey en 1938 por andar con una mujer casada o a Janis Joplin en 1969 en Florida por "gritar obscenidades" a la policía.









lunes 9 de marzo de 2009

Goodbye, Rocky Mountains



El Rocky Mountains News de Colorado ganó cuatro premios Pulitzer en la década pasada, más que la mayoría de los diarios norteamericanos. Su sección Deportes fue nominada hace unas semanas como una de las 10 mejores de Estados Unidos. Su sección Negocios fue citada por la Sociedad de Editores y Periodistas de Negocios de America como una de las mejores del país el año pasado. Y su equipo de fotógrafos está en la lista de los mejores del país. La del viernes 27 de febrero fue su última salida.

A 55 días de cumplir los 150 años, con 230 redactores y con tiradas de más de 800 mil ejemplares, el diario más antiguo del Estado de Colorado cerró sus puertas.

domingo 28 de diciembre de 2008

902

El holandés Nico Koster fue uno de los fotógrafos que John Lennon y su esposa, Yoko Ono, invitaron a la habitación 902 del hotel Hilton de Ámsterdam, donde pedían que le "den una oportunidad a la paz". Koster sólo publicó una parte de sus 150 negativos en el diario De Telegraaf, donde trabaja. Para protegerla, guardó la serie entera en una caja y se olvidó dónde la había puesto. Casi 40 años después, su hija acaba de encontrarla y Koster prepara ya una exposición, un libro –que se llamará 902– y un catálogo de reproducciones para su venta al público.



El fotógrafo eligió marzo de 2009 para la presentación de las fotos inéditas, porque coincide con el 40º aniversario de la performance de Lennon y Ono en su cama holandesa.



La casualidad quiso que, por estos días, Paul McCartney haya dicho que el político del grupo empezó siendo él y no Lennon. Lo cuenta McCartney en una entrevista que se publicará en enero en la revista británica Prospect: "Yo convencí a John para que se opusiera a la guerra de Vietnam".

domingo 21 de diciembre de 2008

Lo que nunca llegó a la tapa de los diarios

La atención de los medios estuvo este año en las elecciones en Estados Unidos, en la crisis financiera y en los Juegos Olímpicos de China y dejaron en un segundo plano hechos importantes. El aumento de producción de cocaína en Colombia o la construcción en India de un escudo antimisiles con la ayuda estadounidense no encontraron lugar en los medios de comunicación. La edición en español de Foreign Policy recoge las 10 noticias que nunca llegaron a las tapas de los diarios:

1. El refuerzo en Afganistán empieza antes de lo previsto.

2. Aumenta la producción de cocaína en Colombia.

3. El próximo Darfur se calienta.

4. Estados Unidos ayuda a India a construir un escudo antimisiles.

5. Rusia trata de conquistar África.

6. Los paneles solares emiten gas de efecto invernadero.

7. El acero de Shanghai no pasa las pruebas de seguridad básicas.

8. La ayuda a Georgia paga un hotel de lujo en Tbilisi.

9. Por primera vez, un ciudadano estadounidense es condenado por torturas en el extranjero.

10. Una empresa estadounidense vende "pistolas sónicas" a China.